Preparar el EIR no consiste en leer apuntes una y otra vez. De hecho, uno de los errores más frecuentes entre los opositores es confundir la sensación de familiaridad con el aprendizaje real.
Puedes reconocer un tema al leerlo y, aun así, ser incapaz de recordarlo en el examen.
Por eso, si quieres aprovechar cada hora de estudio, necesitas incorporar técnicas de repaso activo.
Estas estrategias obligan a tu cerebro a recuperar la información y fortalecen la memoria a largo plazo, algo fundamental cuando debes dominar cientos de temas durante meses de preparación.
El repaso activo consiste precisamente en recuperar información sin mirar los apuntes, una de las técnicas con más evidencia para consolidar conocimientos duraderos.
¿Qué es el repaso activo?
El repaso activo es cualquier método de estudio que te obliga a recordar la información por ti misma, en lugar de limitarte a releerla.
Cada vez que haces el esfuerzo de recuperar un dato, una definición o un concepto, fortaleces las conexiones neuronales relacionadas con ese aprendizaje.
En pocas palabras: aprender no es volver a ver la información, sino ser capaz de recuperarla cuando la necesitas.
1. Haz preguntas y responde sin mirar los apuntes
Una de las técnicas más eficaces para el EIR consiste en transformar cada tema en preguntas.
Por ejemplo:
- ¿Cuáles son los criterios diagnósticos de la diabetes gestacional?
- ¿Qué intervenciones de enfermería se aplican en un paciente con insuficiencia cardíaca?
- ¿Qué efectos adversos tiene este fármaco?
Lee el apartado una sola vez y después intenta responder sin consultar el material.
Cuando termines, comprueba los errores y corrígelos. Este proceso revela rápidamente qué partes dominas y cuáles requieren más trabajo.
Tarjetas tipo Anki
Las tarjetas de memoria son especialmente útiles para contenidos con alta carga memorística como farmacología, microbiología, vacunas, legislación o escalas clínicas.
- La dinámica es sencilla:
- En una cara escribes la pregunta. En la otra, la respuesta.
- Repasas las tarjetas siguiendo un sistema de repetición espaciada.
Las tarjetas tipo Anki combinan recuperación activa y repetición espaciada, resultando especialmente útiles para asignaturas con abundante contenido que memorizar.
Autoexplicación
Muchas veces creemos que entendemos un concepto hasta que intentamos explicarlo.
Escoge un tema y explícalo como si estuvieras dando una clase a un compañero o a un paciente.
Si te bloqueas, utilizas frases ambiguas o necesitas consultar constantemente los apuntes, probablemente aún no dominas ese contenido.
La autoexplicación en voz alta es una técnica muy efectiva para detectar lagunas de conocimiento y consolidar el aprendizaje. Si no puedes explicarlo con claridad, todavía no lo has aprendido del todo.
4. Realiza simulacros frecuentes
El examen EIR no solo evalúa conocimientos. También exige rapidez, capacidad de análisis y resistencia mental.
Por eso es importante incluir simulacros desde fases tempranas de la preparación.
Los simulacros permiten:
- Entrenar la recuperación de información bajo presión.
- Identificar temas débiles.
- Mejorar la gestión del tiempo.
- Reducir la ansiedad del día del examen.
Cada pregunta respondida es una oportunidad de aprendizaje activa.
5. Crea mapas mentales de memoria
En lugar de copiar esquemas mientras miras los apuntes, intenta dibujarlos de memoria.
Elige un tema, cierra el material y reconstruye:
- Conceptos clave.
- Clasificaciones.
- Relaciones entre ideas.
- Algoritmos de actuación.
Después compara tu mapa con el contenido original y localiza los elementos que has olvidado.
6. Combina el repaso espaciado
No todo debe repasarse el mismo número de veces.
Un sistema sencillo puede ser:
- Primer repaso: 24 horas después.
- Segundo repaso: 3-4 días después.
- Tercer repaso: una semana después.
- Cuarto repaso: dos o tres semanas después.
Esta distribución evita el olvido y reduce significativamente las horas necesarias para mantener los conocimientos frescos.
El error que debes evitar
Si al terminar una jornada de estudio solo has leído, subrayado y vuelto a leer, probablemente has trabajado mucho pero aprendido menos de lo que crees.
El aprendizaje real aparece cuando te enfrentas al reto de recordar sin ayuda.
Por eso, en la preparación del EIR, dedica menos tiempo a consumir información y más tiempo a recuperarla.
Conclusión
El repaso activo marca la diferencia entre estudiar durante meses y recordar realmente lo estudiado el día del examen.
Técnicas como las preguntas de autoevaluación, las tarjetas Anki, la autoexplicación, los simulacros o los mapas mentales convierten el estudio en un proceso mucho más eficiente y sólido.
Si quieres avanzar con seguridad hacia tu plaza EIR, no te preguntes cuánto has leído hoy.
Pregúntate cuánto has sido capaz de recordar sin mirar los apuntes. Ahí está la verdadera medida di tu progreso.